#reflexiones

Empiezo a escribir este blog (sí, escribiendo un blog en pleno 2026 🙌) porque me gustaría compartir todos los "trapos sucios" de los procesos, el making of, las decisiones descartadas, las equivocaciones y todo lo que, a priori, no compartiríamos en Instagram porque es feo o no compartiríamos en LinkedIn para no parecer alguien inexperto. Quiero contar cómo nacen los proyectos, cómo van transformándose o cómo pasan a veces por versiones horribles antes de llegar al resultado final. En definitiva: desmitificar un poco el trabajo creativo.
En el escaparate de redes sociales en el que actualmente vivimos, es inevitable compararse, ves otros proyectos impecables, parece que el talento de los demás siempre es mejor y que sale de forma fluida y natural. Aunque no dudo que haya diseñadores que son genios excepcionales y con un talento innato, mi experiencia hasta la fecha con otros diseñadores y otros creativos que he conocido a lo largo de mi vida, es que nuestra realidad es mucho más terrenal. Al final es un trabajo de insistencia, de equivocarse mucho y de aprender a convivir con versiones que no funcionan hasta que, poco a poco, hay un punto en el que todo acaba encajando y se obtiene algo presentable o, en el mejor de los casos, brillante.
Por lo general, este proceso suele esconderse, mostramos solo los resultados porque preferimos proyectar una imagen de seguridad absoluta, como si las ideas llegaran ya terminadas y tomáramos decisiones de diseño al vuelo. Al hacerlo, tiramos piedras contra nuestro propio tejado profesional, ya que generamos una visión del trabajo creativo muy irreal y bastante imposible de sostener.
Personalmente creo que el trabajo de un diseñador es, en gran medida, un proceso que se puede desmitificar y contar. Y más ahora, cuando las herramientas de IA generan resultados inmediatos, la diferencia ya no está tanto en la velocidad o en la técnica, sino en el criterio, en el sistema y en el proceso.
Espero que este lugar no sea solo útil para mí, para organizar mis propias ideas y para perder ese miedo que tengo a veces a exponerme. Me gustaría que también sirviera como punto de encuentro para quienes valoran el oficio y las cosas que llevan tiempo. Mi intención aquí no es escribir como experta, sino como alguien a quien le sigue gustando explorar nuevas formas de hacer y de mirar las cosas.
Hay infinitos caminos posibles para entender el diseño hoy en día, y el mío empieza aquí. Espero no perderme ni dar muchas vueltas.
O, pensándolo bien… ojalá sí.